Música

Lejos, pero no en silencio

El sábado 16 de marzo de 2020, la Orquesta Filarmónica de Santiago protagonizó el último espectáculo antes de que la pandemia obligara a cerrar las puertas del Teatro Municipal de Santiago por tiempo indefinido. Por exactamente 11 meses y 15 días, los cerca de 80 músicos que conforman la agrupación no pudieron reunirse, y por primera vez desde su fundación el 3 de julio de 1955, la Orquesta Filarmónica de Santiago estuvo lejos de los escenarios por prácticamente un año. Pero no estuvo en silencio.

Durante este tiempo, los músicos volcaron su talento hacia una labor comunicacional y pedagógica que los mantuvo cerca de sus públicos, hasta su anhelado reencuentro en el Teatro Municipal de Santiago para volver a hacer música juntos –para grabarla y presentarla virtualmente– y a la espera del regreso a la presencialidad. Pedro-Pablo Prudencio, director residente de la Filarmónica, fue el sostén de la orquesta durante estos meses, junto a Roberto Rizzi-Brignoli –director titular– desde Italia y al equipo administrativo del cuerpo estable del Teatro Municipal de Santiago.

A continuación, Prudencio comparte algunas reflexiones sobre lo vivido desde marzo de 2020.

El “La”

“Uno de los momentos más conmovedores que   he vivido en el último tiempo fue escuchar la afinación de la Orquesta Filarmónica de Santiago, tras más de un año sin poder reunirnos. Es un momento al que muchas veces no le tomamos la importancia, pero que es una parte esencial del espectáculo. En cada ensayo y en cada concierto, ópera o ballet, se vive este ritual mágico: la afinación de los instrumentos con la nota La tocada por el primer oboe. Tras el supuesto caos sonoro que se oye cuando los músicos están precalentando individualmente sus instrumentos o estudiando sus pasajes difíciles, llega ese momento que abre las cortinas al espacio divino que conforma la música y que es símbolo de la búsqueda de la armonía y consonancia”.

“Hemos estado acostumbrados a oír inconscientemente a la orquesta afinar, pero la pandemia nos ha enseñado a apreciar esos momentos aparentemente insignificantes, pero tan valiosos y necesarios, al igual que salir a hacer deporte y reunirse con los seres queridos”.

La sinergia

“Ese reencuentro fue el 1 de marzo de 2021. Tras el “La” y la afinación, las primeras notas de los bronces tocando la obertura de la ópera La fuerza del destino en el primer ensayo de este año, irrumpieron con gran fuerza. Fue como si se descargara toda la energía retenida y acumulada durante la cuarentena del 2020; estremeció a todos las personas presentes en la sala. Esos golpes del destino, representados musicalmente por la nota Mi repartida por los bronces en varias octavas –como si alguien llamara varias veces con fuerza a la puerta– nos dio el impulso para tocar con una energía muy especial el resto de la obra, una energía que se desenvolvió con la belleza de un brote de un árbol frutal que, tras esperar todo el largo invierno, puede abrirse para mostrar su maravilla y vigorosidad en plenitud”.

“Cada ser humano tiene la necesidad de expresarse de diferentes formas; los músicos lo hacemos a través de un lenguaje universal que es la música. Al juntarse varios músicos se forma una sinergia muy especial y se potencia la energía. La pandemia, en un inicio, nos impidió hacer música en conjunto, pero fue extraordinario ver cómo, ante el encierro y la imposibilidad de juntarse físicamente con otras persona, muchos aprovecharon los avances tecnológicos para grabarse individualmente y juntar sus videos con los de otros colegas. Esto ha sido una clara demostración de nuestra necesidad como seres humanos de expresarnos y de que el arte es una parte profundamente importante de nuestras vidas”.

El público

“Otro instante muy emocionante este año fue hacer la entrada al escenario para los conciertos. Lo habitual es que el director entre desde atrás, pero para las grabaciones, en cambio, entré desde el foyer de Agustinas –la entrada principal–, cruzando una platea desierta y una sala sin público”.

“Fue desolador sentir el vacío que reinaba, pues estamos acostumbrado a recibir los calurosos aplausos del público cada vez que nos presentamos. Sin embargo, al hacer el clásico saludo junto a la orquesta, esta vez, dirigiéndonos a las cámaras y micrófonos instalados en diferentes puntos, sabíamos que del otro lado habría personas muy entusiasmadas, fieles y agradecidas, que podrían apreciar nuestro arte a través de sus pantallas. Esto nos dio el impulso para grabar nuestros conciertos con una pasión aun mayor, llenos de ilusión por la posibilidad de llegar a un público más amplio que, sin la tecnología, posiblemente no podría asistir a nuestros espectáculos”.

Nuevas ideas 

“La pandemia sacudió nuestros cimientos, pero dio espacio a nuevas ideas y conceptos. Tal como nuestro público nos ha dado señales fuertes de extrañarnos, a nosotros también nos hizo falta prontamente. Así fue como, durante las primeras semanas del encierro, salieron ideas maravillosas y creativas desde la orquesta, para crear una cercanía diferente a nuestro público”.

“Varios hicieron videos sobre la historia y mecánica de sus instrumentos e incluso un tutorial para enseñar a construir un corno casero. También compartieron sus conocimientos y experiencia a una nueva generación, a través de clases magistrales para jóvenes músicos y estudiantes de diferentes instrumentos, que tuvieron una participación de más de 4.500 asistentes. Asimismo, muchos músicos –junto a bailarines, cantantes y técnicos– fueron parte de charlas sobre cómo se desarrolla el trabajo en el Teatro para los conciertos, óperas y ballets.”.

Taller de elaboración de cañas, impartido por el oboísta Jorge Pinzón

El equipo

“Al igual que un equipo de fútbol, en el cual el talento de cada jugador reluce cuando el equipo está bien rodado, una orquesta brilla y desenvuelve toda su belleza y arte a través de un trabajo colectivo. Cada uno de los integrantes de la orquesta es un gran artista, poseedor de un talentoso y preparación superior y de una expresividad y sensibilidad muy desarrollada. Con todo, en el trabajo orquestal, el resultado individual depende del trabajo en equipo, del respeto por los demás colegas. Es un ejercicio constante de escucha, de afinar, articular y frasear juntos, para desarrollar una finísima sensibilidad con el resto. Sólo así, se puede disfrutar de la maravilla de la música y llegar a un óptimo resultado”.

“Ese sentido de unidad y trabajo en común –ejemplar incluso para otros trabajos convencionales– nos ha ayudado a sobrevivir artísticamente estos meses difíciles. Cada uno aportó con ideas brillantes y colaboró con lo que estaba a su alcance para mantenernos activos y cercanos a la sociedad chilena”.

“Esa solidaridad ha estado presente no sólo en los músicos sino también en el equipo que está detrás de la orquesta: El maestro Roberto Rizzi-Brignoli, nuestro Director Titular, ha sido una gran fuente de inspiración y apoyo. Aunque, a causa de la pandemia, no ha podido venir a trabajar presencialmente a Chile desde que asumió su cargo, lo ha dado todo para mantenerse como un pilar fuerte de la orquesta a la distancia”.

“Con su enorme dedicación y capacidad organizativa, nuestra jefa administrativa, Victoria Hidalgo, ha sido siempre otro pilar fundamental para la orquesta. El archivo musical, conformado por Angélica Rivera, Ana Bañados y Marcos Vargas, no ha dejado de proveernos de las partituras necesarias para interpretar la música y muchas veces ha tenido que hacer grandes malabares para conseguir el material, a menudo escaso. Los utileros, Francisco Briceño y Fernando Latorre, al conocer los deseos y necesidades de cada integrante, han emplazado cada silla, atril y podio en su posición exacta. Y no puedo dejar de mencionar el clásico llamado ‘Vamos, vamos’ de Carmen Díaz, para anunciar con una cariñosa firmeza la reanudación del ensayo o la función”.

“El apoyo de los departamentos de producción artística, técnico, sonido, audiovisual y marketing, también ha sido central, con su trabajo orientado a reflejar siempre la alta calidad artística de la orquesta. Y a la cabeza de todos, está nuestra Directora General, Carmen Gloria Larenas, quién con una enorme tranquilidad y sabiduría ha sabido guiar este barco en los tiempos difíciles, buscando nuevos y modernos horizontes culturales para nuestro Teatro”.

La esperanza

“Estamos muy agradecidos de poder reunirnos a ensayar y grabar un interesante y desafiante repertorio, preparándonos artísticamente para el retorno de nuestro querido público. Más que nunca espero que el Teatro Municipal de Santiago, así como todas las otras salas de Chile y el mundo, se vuelvan a llenar de esos calurosos aplausos. Éstos son nuestro alimento artístico y, estoy seguro, retornarán con más fuerza”.

2020 y 2021 han sido años que han cambiado el curso de la humanidad. La Orquesta Filarmónica de Santiago ha vivido lo propio y ha celebrado ya dos aniversarios en pandemia. Como describe Pedro-Pablo Prudencio, han sido meses para volver a apreciar ritos y costumbres que antes se daban por sentado, para conectar con el público de una forma diferente e innovar y para reforzar el trabajo en equipo. La Orquesta Filarmónica de Santiago no estuvo en silencio, sino presente –muy presente– desde la virtualidad, con la esperanza firme de que las puertas del Teatro Municipal de Santiago volverán a abrir y que la música, la ópera y el ballet volverán a dar vida al escenario y al encuentro con el público.

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