Ballet

Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago: Cuna de artistas

El desarrollo del ballet en Chile tuvo un cambio importante con la visita de Anna Pavlova en 1918, quien inspiró a una parte de la sociedad santiaguina a educar a sus hijas en la danza. Por esos días, tenía más importancia que las niñas de alta sociedad tuvieran modos refinados y movimientos de una apariencia etérea, más que adquirir conocimientos reales sobre la danza.

El Teatro Municipal de Santiago, siempre interesado en tener un repertorio variado de ópera, danza, teatro y conciertos, albergó a todos quienes querían presentar nuevas creaciones. Si bien en Chile existía un interés común por el desarrollo de las artes, muchas veces nuestra ubicación geográfica no era una ayuda. Los movimientos y tendencias a nivel mundial llegaban de manera tardía o no llegaban, y eso también ayudó en cierta medida a la creación a partir de la improvisación.

En 1918, llega a Chile el maestro Jan Kaweski, con el conjunto de Anna Pavlova y decide quedarse. En 1921 formó el primer lugar de estudio de danzas en Santiago que funcionó hasta 1938 en el Instituto de Educación Física de la Universidad de Chile y luego en calle Agustinas en el Círculo Español. Todas las presentaciones se realizaban en el Teatro Municipal, que abrió las puertas a todas las nuevas formaciones de artes escénicas. En paralelo, su esposa Doreen Young instaló su escuela de formación en Valparaíso y ambos tuvieron un excelente prestigio como formadores.

Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago 1934

Alumnas de Jan Kaweski en el foyer de artistas del Teatro Municipal de Santiago en 1934

Kaweski no impuso un método severo ni de disciplina pura a sus alumnas pequeñas, a diferencia de cómo educó a sus alumnos como bailarines que apuntaban a la profesionalización. La formación artística local de intérpretes se resumía a que las familias enviaban a sus hijas a estudiar en las academias para adquirir buenas posturas y movimientos graciosos.

Entre las alumnas de Jan Kaweski, la primera generación de bailarinas herederas de la pasión por la danza y su profesionalización, estaba Tona Engel, que en un intento de continuar con el desarrollo de la danza, se especializó en la formación profesional de ballet para infantes. Su academia abrió en el año 1948 (en parte como resultado del auge e impulso a nivel estatal de las artes escénicas, recién 7 años antes se había fundado el Teatro Experimental, el Teatro del Ensayo, la Orquesta Sinfónica de Chile, el Instituto de Extensión Musical y la Escuela de Danza de la Universidad de Chile, se vivían aires de desarrollo artístico a nivel nacional. Las presentaciones de Tona Engel y sus alumnas pasaron a ser un evento muy esperado cada año en el Teatro Municipal al menos hasta 1954.

Maestra de la Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago

Tona Engel, bailarina y alumna de Jan Kaweski que dedicó su vida a la formación de ballet para niñas y niños

La llegada de Ernst Uthoff como director del Ballet Nacional Chileno, Lola Botka y Elena Poliakova entre otros, determinó que la tendencia a nivel nacional fuera la danza contemporánea dejando de lado el estilo clásico. De a poco, se fue juntando un grupo de bailarines interesados en la profesionalización del ballet y aunque podían estudiar en la Universidad de Chile, el interés por una técnica y obra clásica era una necesidad imperante. La única posibilidad era formar parte del BANCH, una opción no viable para jóvenes talentos que preferían las obras clásicas.

Es así como, la llegada de artistas internacionales con una excelente preparación fue una inspiración para bailarines nacionales y para el Teatro Municipal de Santiago de crear un cuerpo estable de ballet clásico, lo que fue determinante para su desarrollo en Chile.

Vadim Sulima quien llegó a Chile en 1952 junto a su esposa Nina Sulima, se dedicaron al ballet clásico, sentando las bases de la formación, disciplina y rigor necesarios para la danza clásica, pero ciertamente no para la preparación en esta disciplina para infantes.

Las clases de ballet para niños eran de 1 ó 2 horas semanales como máximo en distintos conservatorios y la importancia de formar bailarines de manera profesional era real.

Fundación de la Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago

En 1958 la Municipalidad de Santiago decide bajo un decreto formar la primera compañía de ballet estable. Para esa misión llamó a Octavio Cintolesi, quien residía en ese momento en Europa. En 1959 Cintolesi regresó a Chile junto a su esposa la bailarina Irena Milovan para formar el Ballet de Arte Moderno (BAM). Ya en 1960, Milovan, se convirtió en la fundadora y directora de la Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago.

Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago, 1962, Irena Milovan

Irena Milovan junto a sus alumnas de la Escuela de Ballet en 1962

Cintolesi y Milovan, dos profesionales de la danza visionarios y con una gran energía, formaron de manera totalmente profesional a niños y jóvenes ávidos por aprender danza clásica.

La Escuela de Ballet funcionaba con muy pocos alumnos, quienes ensayaban en las mismas salas de los bailarines. En varias ocasiones, los bailarines junto a la directora trabajaron como profesores después de sus ensayos. En 1963 se estableció un lugar dentro del Teatro Municipal de Santiago, dedicado exclusivamente a la Escuela de Ballet. Octavio Cintolesi profesionalizó la formación de bailarines, y la Escuela fue el pilar fundamental para cultivar el talento, la disciplina y el rigor que se necesita para darle identidad y continuidad a una compañía profesional. Por primera vez se hizo una selección de los postulantes y se determinó una metodología de enseñanza: La escuela inglesa y el método de Aggripina Vagánova.

En aquel entonces, Irena Milovan ya con 23 años además de ser primera bailarina, era Directora de la Escuela de Ballet. Su meta principal en este cargo fue formar bailarines para que ingresaran al cuerpo de baile del BAM mediante la aceptación del cuerpo y características físicas de los bailarines chilenos, la generosidad y el rigor para cumplir con los principios estéticos y artísticos que exigía el director del cuerpo estable.

De a poco más gente se enteraba de esta nueva escuela formadora de bailarines de primer nivel, el BAM fue cosechando éxitos y el entusiasmo crecía entre niños que querían formar parte de estos triunfos.

Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago, 1962

Alumnas en ensayo en 1962, en el Teatro Municipal de Santiago

En 1965, luego de una inmensa revolución y de ver los primeros frutos, las energías bajaron, algo que preparó la partida de Irena Milovan en 1965. Pasado un año, la Municipalidad crea la Corporación Cultural de Santiago con un directorio autónomo. En un año de altos y bajos, Cintolesi fue desvinculado del BAM y algunos bailarines dejaron la compañía, para dar paso a otros bailarines formados en la misma Escuela de Ballet. En ese momento, se decidió nombrar a Charles Dickson como Director del Ballet de Arte Moderno y por consecuencia Director de la Escuela de Ballet del Teatro Municipal. Posteriormente, en 1968, asume el cargo la bailarina y coreógrafa Blanchette Hermanssen y la dirección del renombrado Ballet Municipal, el inglés Norman Dixon. En 1970 asume como Directora de la Escuela de Ballet, la periodista Yolanda Montecinos quien perdura en ese cargo hasta 1979.

La partida de Irena Milovan tuvo sus consecuencias y con el pasar de los años se hizo evidente que su legado era incomparable. El Ballet de Santiago sufría constantes cambios durante este período (1966-1970), sin embargo quienes asumieron como directores supieron mantener una línea y ordenar el funcionamiento de la Escuela y darle continuidad a lo ya construido: Genovaite Sabaliuskaite (1970-1971), Alexander Prokofiev (1972-1973), Rosario Llansol (1973-1975) y Blanchette Hermanssen (1975-1979).

En 1980, asume el cargo de Directora de la Escuela de Ballet Luz Lorca, quien además es nombrada Subdirectora del Ballet de Santiago. Formada como bailarina desde los 5 años con Tona Engel, bailarina del BAM y en la desaparecida Escuela Coreográfica Nacional, conoce la historia y evolución de la Escuela de Ballet desde sus inicios, esto le dio el impulso para generar cambios en ella.

Escuela de Ballet del Teatro Municipal, 1981

Recorte de prensa, 17 de diciembre de 1981

En 1982, asume como Director de la Compañía Iván Nagy, quien con su visión trajo nuevos aires también a la Escuela de Ballet. Su dirección fue determinante para lo que es hoy día administrativamente y artísticamente el Ballet de Santiago (ex BAM). Bajo esta premisa, se realizó una revisión del alumnado y de los maestros, alineando el trabajo hacia los principios de la dirección y de lo que se quería proyectar como conjunto: alumnos de la escuela y bailarines estables del ballet. En cierta medida, fue volver a los principios de la escuela, crear un semillero en el que se pudiera cultivar a los futuros bailarines del Ballet de Santiago. Se incluyeron clases de historia del arte y programas de perfeccionamiento en el extranjero y se creó el Taller Coreográfico, un grupo de alumnos más avanzados que participaban de las óperas y programas de difusión.

En 1990 asume el cargo como Directora la maestra Marta Hertz quien continúa con el legado y cambios implementados a principios de la década de 1980 por Luz Lorca.

Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago

Prueba de vestuario de las alumnas, fotografía de Diana Escalante, maestra de baile de la Escuela de Ballet

Con la llegada del nuevo milenio, asume la dirección Patricio Gutiérrez, ex alumno de la Escuela de Ballet del Municipal y ex bailarín del Ballet de Santiago, formado como profesor en la Royal Academy Dance y especializado en la Escuela Coreográfica del Bolshoi. Los lineamientos que se implementaron en ese momento fueron a través de un proyecto a largo plazo, de un mínimo de 10 años. Se reescribió toda la materia y renovaron las clases mediante horarios determinados para cada nivel; se reestructuró completamente el método de disciplina, incorporando en la enseñanza desde peinado, posturas, cumplimiento, modales y formas de dirigirse a otras personas, pero principalmente a sus maestras de baile. Asimismo se creó un uniforme obligatorio, todo bajo el método Vagánova, adaptado al cuerpo y necesidades de los estudiantes.

En 2010, se cumplieron 10 años del proyecto de renovación, lo que coincidió con el terremoto de febrero, lo que no dejó en buenas condiciones sus salas de clases. Luego de gestiones realizadas por los mismos maestros, durante 2011 las clases se realizaron en un lugar en Recoleta; y en 2012 se trasladaron a los salones del Centro Cultural Gabriel Mistral (GAM) hasta fines de 2015. En 2016, la Escuela de Ballet volvió a la calle Moneda 759, su sede estable.

La Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago, ha sido lugar de formación de muchos artistas que han dedicado su vida al desarrollo del ballet clásico. Quienes han sido un pilar fundamental en la Escuela de Ballet desde su fundación, han sido las maestras Irena Milovan, Elena Poliakova, Alicia Targarona, Eliana Azócar, Hilda Soto, Carmen Pulido, Marta Hertz, Diana Escalante, los maestros Osvaldo Jeldres, Claudio Muñoz, el coreógrafo Jaime Pinto, la actriz Brana Vantman, el maestro de canto Carlos Beltrami, la secretaria Cristina Tapia, las inspectoras Albina Valdivia y Carmen Silva, el maestro de tap Sergio Ortiz, la maestra de danzas escénicas Tamara Kiriyak, los pianistas maestro Flores y Maestro Díaz, y la kinesióloga Isabel Buseta entre muchos otros quienes han contribuido con su conocimiento, dedicación y generosidad a la formación de futuros artistas.

Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago

Clases en la Escuela de Ballet

La Escuela de Ballet hoy

En la actualidad la Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago cuenta con más de 400 estudiantes, entre libres y regulares. La Escuela tiene por misión formar, educar e iniciar a niñas, niños y jóvenes en el ballet clásico con el método de enseñanza Vaganova. La primera etapa de aprendizaje dura cuatro años y su objetivo es incentivar e introducir a niños de 5 a 9 años en el mundo del ballet y su disciplina a través del programa impartido por la Royal Academy of Dance (RAD).

La Escuela tiene una activa participación en las producciones del Ballet de Santiago, en óperas y en el Pequeño Municipal, una experiencia muy enriquecedora para sus estudiantes. Además, y a través del Programa de Escuelas Adjuntas, los estudiantes realizan una importante labor de difusión con presentaciones en regiones. Los profesores apoyan, a su vez, académicamente a estas escuelas en la formación de sus estudiantes.

Hoy, el nuevo gran desafío de la Escuela de Ballet ha sido la formación profesional de sus estudiantes durante el período de pandemia, realizando clases a través de diferentes plataformas online. Los maestros, los alumnos y los métodos de enseñanza y evaluación se han adaptado a esta nueva forma, algo complejo que ha sido posible gracias al profesionalismo y compromiso del gran equipo que forman sus maestros y maestras: Georgette Farías, María Elena Pérez, Eugenia Candia, Elena Lucca, Tatiana Kosachenko, Pablo Aharonian, Diego Domínguez, Antonio Mouriño, Carolina Brawn, Catalina Moller, María Jesús Troncoso, Patricio Gutiérrez, Alberto Melo, Abel Lafourcade, David Castillo, Jorge Bugeño, María del Pilar Quezada, Miguel Ángel Soto, Cecilia Orellana, Rosa Naranjo, Carolina Riquelme, Ana María Fernández y Alejandra Riquelme.

Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago

Gala de fin de año. Desde hace 20 años, la gala tiene la misma estructura, desde el vestuario, escenografía y repertorio. Esto permite ver las diferencias entre cada una año a año, es la continuidad y el rigor lo que define el futuro de cada bailarín

 

** Este documento fue realizado por el Centro de Documentación de las Artes Escénicas, basado en la recopilación de datos entre los trabajadores del Municipal de Santiago y La Historia del Ballet en Chile de Yolanda Montecinos, Revista Musical Chilena ISSN: 0717-6252 Vol. 15 Núm. 75 (1961).

Agradecimientos especiales a Luz Lorca y Patricio Gutiérrez.

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