General, Patrimonio

El Vestuario teatral: desde el escenario a lo patrimonial

Comúnmente cuando pensamos en los espectáculos que se presentan en el Municipal, se nos viene inmediatamente a la cabeza la música, la interpretación de los bailarines, las voces de los cantantes y la puesta en escena. Lo visualizamos como un “todo”, un hermoso espectáculo que no sólo deslumbra nuestro sentido del oído, sino que también nos encanta desde lo visual, y es que esto último no pasa desapercibido, pues es otro elemento más que enaltece una interpretación y hace que un espectáculo se luzca de todas las formas posibles.

El vestuario teatral forma parte importante de esta representación visual, pues da carácter, forma e intencionalidad a un personaje en escena, además de disponerlo en un contexto específico. 


Puesta en escena de ópera “Don Carlo” de Giuseppe Verdi. Diseño escenográfico y vestuario de Hugo de Ana. Año 1994.
Colección de Fotografías del Centro de Documentación de Artes Escénicas.

El uso de vestuario en artes escénicas se remonta al teatro griego, en donde la vestimenta tenía un valor ritual. En la tragedia se utilizaban máscaras, largas túnicas y trajes jónicos también llamados quitón, una especie de vestido de lino que consistía en un trozo de tela que no tenía sobrefalda. Durante la Edad Media el vestuario empezó a tener mayor importancia, utilizando ornamentos sacerdotales para personajes bíblicos y atuendos contemporáneos para personificaciones de pobladores. En el Renacimiento se mejoró el uso de vestimenta en escena, añadiendo variaciones en los accesorios de los personajes, con el fin de identificarlos unos de otros y dependiendo de su importancia en escena.


Representación escultórica en sobre relieve del Teatro Griego.

Fue en el Siglo de Oro en el Teatro Isabelino, donde la utilización de atuendos tuvo su mirada en los estereotipos guiados por el convencionalismo de la época. Es así, como el vestuario se convierte en un elemento diferenciador, que apoya a los espectadores a reconocer a personajes. Esto, por supuesto, permea al resto de las artes escénicas y este tipo de caracterizaciones son utilizadas en la ópera y el ballet, pero con elementos diferentes a los que podría tener el teatro dramático. Por ejemplo, el vestuario del ballet, debe ser lo suficientemente flexible para que permita los movimientos del cuerpo del bailarín y no coarte su expresión corporal; y en la actualidad, la utilización de telas, ornamentos, encajes y pedrería, debe funcionar visualmente con la iluminación de escenario y con el fin de retratar diversas texturas.

Lámina de Figurines de vestuario de teatro isabelino

En Chile, antiguamente para las representaciones de óperas, muchos cantantes traían sus propios vestuarios, algunos de ellos confeccionados en Europa o bien por sus sastres o modistas personales. Algunas compañías líricas tenían un poco más de preparación y disponían de conjuntos de trajes para cada presentación, por ejemplo, tenían atuendos para personificar a egipcios, alemanes o chinos, los cuales estaban tan bien manufacturados que muchos eran solicitados por otras compañías de teatro e incluso para las primeras películas chilenas, como fue el caso de El Húsar de la Muerte.

Escena de la película chilena “El Húsar de la Muerte” en donde se aprecian la utilización de vestuario teatral. Año 1925. Cineteca Nacional.

Esta forma de seleccionar vestuarios por grupos según la ocasión, fue desapareciendo en la medida que se empezaron a concebir puestas en escenas más específicas, homogéneas, integrales y orgánicas según el espectáculo en cuestión.

Es así como fue naciendo la necesidad de recrear la visión artística concreta de una obra, para darle intencionalidad a los personajes y no sólo se dejase al azar o a la “disponibilidad” del vestuario que estuviese al alcance. La importancia de combinar Sastrería, Tocados, Peluquería, Teñidos, Zapatería, Maquillaje, entre otros, fue algo que el Teatro Municipal de Santiago pudo ver y es por ello que cuenta son su propia Área de Vestuario y Caracterización.

Taller de vestuario y caracterización del Municipal de Santiago. Colección de Fotografías del Centro de Documentación de Artes Escénicas.

El Taller de Vestuario y Caracterización, junto a las otras áreas de realización escénica del Teatro como telonería, pintura, escenografía, etc., es el que tiene el mayor almacenamiento del Municipal de Santiago, con cientos de metros cuadrados y diversos vestuarios de importantes producciones realizadas por destacados diseñadores chilenos, como Marco Correa, German Droguetti y Pablo Núñez. Entre las colecciones destaca como material histórico y patrimonial la donación que hizo el Marqués de Cuevas, de la producción de La Bella Durmiente yLa Cenicienta, diseñadas por Christian Dior en 1950.

Figurín de vestuario ópera “I Pagliacci” del compositor Ruggero Leoncavallo. Diseño de Germán Droguetti. Año 2010.
Colección de figurines de vestuario del Centro de Documentación de Artes Escénicas.

Dentro de los depósitos escénicos del Taller de Vestuario, es posible encontrar piezas textiles que datan desde al año 1960 hasta hoy. Esta característica hace que los atuendos no sólo sean piezas de uso, sino que además las convierten en piezas históricas, patrimoniales y en sí mismas, unas obras de arte.

Por ello, entendiendo el carácter histórico-cultural y con el fin de difundir este patrimonio textil, es que el Teatro Municipal de Santiago ha realizado la exposición “Vestuario y Patrimonio” que exhibe el trabajo de producciones artísticas de óperas y ballet, confeccionadas en los talleres de vestuario y caracterización. Con piezas creadas a partir del año 1983, en telas escasas en la actualidad, prendas bordadas a mano, encajes, tules, pedrería traída desde Alemania, Italia, Brasil y Francia y diversos elementos ornamentales. Esta exposición fue una de las actividades con las que el Municipal celebró el Día de los Patrimonios, luego de ser presentada en el Centro Cultural de Osorno en abril. Próximamente será inaugurada en el Palacio Cousiño y continuará itinerando para llegar a más comunidades.


Montaje exposición “Vestuario y Patrimonio”. Fotografía Patricio Melo.

La obra misma, el espectáculo junto a su partitura musical y el argumento, da el puntapié inicial para concebir una puesta en escena. El coreógrafo o director de escena concibe el universo en el cual se desarrollará la obra en el escenario, luego el diseñador idea las prendas de cada personaje y, finalmente, esos diseños son llevados a la realidad por los más de los 20 integrantes del taller de vestuario. 

El vestuario, de esta forma, es parte de una realidad estética y dramática quebrinda información semiótica al público -durante el desarrollo del espectáculo- convirtiéndose en una especie de comunicación no verbal, que permite visualizar y analizar la puesta en escena como un conjunto de elementos que transmiten significados y que, por el tiempo que dure un espectáculo, dan vida a innumerables personajes.

+MUNICIPAL