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Alejandra Urrutia: Las mujeres necesitamos más visibilidad. Existimos, pero no se nos ve | Desde la galería

En 1955 se fundó la Orquesta Filarmónica de SantiagoCasi 70 años después, será dirigida por primera vez por una mujer chilena. Ella es Alejandra Urrutia, maestra directora musical que ha dedicado su vida a la música y que este mes quedará en la historia de esta agrupación. ¿Cómo fueron sus inicios? ¿Cómo ha sido abrirse camino en un entorno predominante masculino? ¿Cuáles son sus próximos desafíos? Son algunas de las temáticas que aborda Desde la galería.


Por Carolina Jerez Herrera

En la sala, los públicos comienzan a ubicarse en sus butacas. En el escenario, la orquesta afina sus instrumentos. En el camarín número 1, reina un silencio absoluto… Quedan pocos minutos para ingresar al escenario. Alguien respira amplia y profundamente. No hay ninguna distracción. El ambiente podría evocar un momento de meditación. Se sienten nervios, por eso es importante este momento. Solo hay una imagen en mente… De pronto, tres timbres suenan. Llega el momento. Se abre la puerta, se escuchan pasos firmes entre los aplausos. Las luces bajan su intensidad. Se agita la batuta y comienza el concierto.

Así son los momentos previos a un concierto para la directora de orquesta Alejandra Urrutia. “Uno siempre tiene que tener un espacio de centro que lo mantiene firme, y eso no lo toca nada ni nadie”, afirma.

Alejandra es oriunda de la ciudad de Concepción y desde pequeña su vida estuvo relacionada a la música, pues su padre era contrabajista y su hermano pianista. Hoy, con 46 años, ha recorrido el mundo dirigiendo orquestas internacionales como la Sinfónica Biel Solothurn de Suiza y la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe, en Argentina, de la que fue directora titular. Un cargo que también tuvo en la Orquesta de Cámara de Chile y que hoy la tiene frente a la Orquesta de Cámara del Municipal de Santiago.

Pero Alejandra sumará un nuevo hito a su trayectoria este 19 de marzo de 2022, cuando quedará para siempre en los registros como la primera mujer chilena en dirigir la Orquesta Filarmónica de Santiago. Su debut será con el concierto Ellas y el Aranjuez en la sala principal del Teatro Municipal de Santiago, dirigiendo obras de dos creadoras en proceso de redescubrimiento: la Sinfonía n.º 3 en Do menor de Florence Price, la primera compositora afroamericana reconocida en el ámbito de la música docta; y la Obertura n.º 2 en Mi bemol mayor, op. 24 de la francesa Louise Farrenc, quien fue discípula de A. Reicha. Conversamos con ella acerca de sus motivaciones y aspiraciones en este momento que también marcará un antes y un después en la música chilena.

Alejandra Urrutia, directora musical. Foto: Nacho Severin.

¿Cómo iniciaste tu camino en la música?

Mi papá era contrabajista. Tocó en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción por muchos años. Creo que por él soy músico. Era un lenguaje natural en casa. Cuando estaba de vacaciones de invierno, iba a los ensayos de la Sinfónica con mi papá. Era lo normal en mi vida, un ambiente muy natural.

¿Y qué música se escuchaba en tu casa?

Se escuchaba música clásica, pero mi papá también era un gran amante del jazz. Tengo más recuerdos de escuchar jazz que música clásica en mi casa, aunque yo siempre estaba escuchando música clásica. A los 11 o 12 años, me tiraba a la cama y soñaba. Tenía mucha claridad de qué era lo que quería hacer. Me pasaba todo el día en esto.

Si no te hubieras dedicado profesionalmente a la música, ¿a qué te hubieras dedicado?

Me encanta escribir, aunque no lo hago muy seguido. Y me gusta mucho enseñar, así que quizás hubiese sido profesora. También me gusta mucho el tema social. Lo científico también me llama la atención, la física sobre todo, pero no me imagino siendo una física.

¿Hay alguna compositora o productora musical que haya sido una inspiración para ti?

Alguien que ha sido una figura importante ha sido Marin Alsop, la directora norteamericana que nos ha abierto el camino a todas quienes la seguimos. Lo interesante es que yo he estado en contacto con ella, de hecho postulé a una beca llamada Take Alsop Fellowship. Estoy entre las 13 semi finalistas y gracias a eso estoy en una mentoría con Marin Alsop y todo su equipo. Soy parte de la familia de Take Alsop. Ella siempre fue un referente para mí, quizá no a los inicios de la dirección porque no la conocía, pero sí cuando empecé a estudiar más en serio.

Alejandra Urrutia y Marin Alsop.

¿Qué significa para ti que haya sido tu referente y ahora sea cercana a ti?

Una de las cosas que más me sorprende de ella es la tenacidad de su discurso. Eso es muy importante para un director de orquesta: uno tiene que ser claro, porque con esa claridad convence a otros, ya sea a la orquesta o al equipo de trabajo. Es una cosa que siempre me ha sorprendido de ella. Tiene la habilidad de comunicar lo que quiere.

Actualmente trabajas con jóvenes de la Orquesta de Cámara del Municipal. ¿Cuál crees que es la importancia de la música en los jóvenes y en la comunidad?

Siento que la música es esencial para los jóvenes y no tan jóvenes, para el ser humano, para el crecimiento espiritual del ser humano. Siento que las artes y, la música en particular, son muy importantes. El arte te acerca a la belleza y, por ende, uno se hace preguntas y se cuestiona la vida. Cuando estudias un instrumento, eres el reflejo de este. Cuando lo tienes en tus manos siempre tienes la opción de insistir o rendirte. Si te rindes, ¿por qué lo haces? ¿qué sucede en ti? Creo que los músicos desarrollamos una gran fuerza de voluntad. Uno lidia con algo externo, pero a la vez tan cercano. Te da herramientas de vida que creo que son imprescindibles para el ser humano en general.

Alejandra Urrutia y Orquesta de Cámara del Teatro Municipal de Santiago. Foto: 2019.

Eres la primera mujer en Chile en ocupar este cargo. ¿Qué consideras que debe cambiar en el país para que cada vez sea más común ver mujeres en esta posición?

Creo que el verbo ver es muy importante. Las mujeres ahora necesitamos más visibilidad. Existimos, pero no se nos ve. Recuerdo a una amiga que una vez me preguntó: Si en un bosque, lejos de acá, se cae un árbol y tú no lo ves. ¿Se cayó el árbol?

Son tiempos de darle oportunidad a las mujeres, porque estas oportunidades nos dan visibilidad. Estuve hace poco con Marin Alsop en Viena y después de ver un documental de ella, The Conductor, compartió una de sus experiencias. Dijo que las mujeres necesitamos oportunidades para equivocarnos, porque si no las tenemos, si nos dan una sola oportunidad, imagínate la presión de tener que hacerlo bien porque es la única que te están dando. ¿Por qué no poder tener 50 o 100 oportunidades como las tienen los hombres? Fue súper potente cuando compartió eso. Me hace mucho sentido. Ella tiene esta beca para directoras mujeres para darnos oportunidades. Uso la palabra “equivocación” de forma simbólica, porque es algo mucho más profundo que eso. Queremos las mismas oportunidades que todos, porque con esas oportunidades nosotras crecemos, aprendemos. La dirección de orquesta es como ser un tenista, mientras más juegas, mejor tenista te haces. En la dirección de orquesta es lo mismo, mientras más oportunidades tienes para dirigir orquestas, mejor lo haces.

¿Qué le dirías a esas mujeres que sueñan con un día llevar la batuta de una orquesta?

Les diría que todo es posible. En el fondo uno lo hace posible o imposible, y en ese proceso es súper importante crear las oportunidades, no esperar que ellas vengan. Si tienen la oportunidad de formar un grupo para empezar a dirigir, háganlo, sin temor. Estudiar las partituras es importante, pero hay que ponerlo en práctica, y es ahí cuando mostramos nuestros estudios. Mientras más práctica, mejor. Esto ya está cambiando, en un tiempo más ya no vamos a ser minorías. Ya hay muchas directoras mujeres buenísimas alrededor del mundo.

En ese sentido, tú estás abriendo camino. ¿Qué sientes al ser la primera mujer chilena en dirigir la Orquesta Filarmónica de Santiago?

Para mí es realmente un honor estar al frente de la Orquesta Filarmónica de Santiago. Siempre trabajo con mucha intensidad, con mucha concentración. Esta ocasión es muy especial. Primero porque desde pequeña siempre admiré a la Filarmónica de Santiago; y segundo, por compartir este hermoso repertorio.

Pre-ensayo general concierto Ellas y el Aranjuez. Alejandra Urrutia y Orquesta Filarmónica de Santiago. Foto: Patricio Melo, 2022.

¿Qué significa para ti dirigir composiciones de mujeres que en su tiempo no fueron reconocidas?

Para mí es un privilegio tener la oportunidad de compartir las obras de Louise Farrenc y Florence Price, que son muy interesantes. De alguna manera siento que es mi responsabilidad dar a conocer este repertorio de mujeres que existieron en su momento y que no tuvieron las oportunidades de compartir su música. Florence Price, en ese sentido fue una pequeña excepción. Ella era una compositora afroamericana y durante la depresión de 1929 en Estados Unidos, más del 70% de los músicos norteamericanos estaban cesantes, entonces el gobierno creó unos fondos especiales para los músicos. Así se dio a conocer la música de Price. Su primera sinfonía terminó siendo tocada por la Orquesta Sinfónica de Chicago. Pero esto no era algo común y seguramente ella tuvo que haber sentido que, a pesar de todo, su música no fue tocada lo suficiente.  

Si bien Louise Farrenc no era innovadora para su tiempo, era una compositora con obras muy interesantes. Si estas obras se hubieran tocado tanto como las de Schumann, por ejemplo, seguro que las tendríamos en nuestro ADN. Tal como ocurre con Mozart o Beethoven, cuando las personas tienen el oído entrenado, escuchan algo de ellos y los reconocen. Mientras más escuchas a un compositor, más entiendes su lenguaje, su sonoridad. Eso es lo que tenemos que lograr con las compositoras mujeres. Tienen que ser parte del lenguaje musical de todos los días, así vamos a conocerlas y aprender de ellas. Después, a través de ellas, conoceremos a otras, y eso es lo fascinante del mundo musical.

¿Tienes otros proyectos a futuro, dentro y fuera de la música? 

En junio estaré dirigiendo la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y la Orquesta Nacional Juvenil. Después, en septiembre, estaré dirigiendo la Orquesta Sinfónica de Temuco e iré a Montevideo a dirigir su Orquesta Filarmónica. Además tendré mis conciertos con la Orquesta de Cámara del Municipal y el Gran Concierto por la Hermandad en enero de 2023. Entre todo esto, tengo un proyecto regalón que es el Festival Internacional de Música de Portillo, que esperamos que ocurra de forma presencial en el 2023.

Y mirando a un futuro más lejano, ¿cómo te ves en 10 años más?

Estoy pasando mucho más tiempo en Europa, específicamente en Viena. Me gustaría que comenzarán a considerarme en más conciertos en esa parte del mundo, ojalá pronto.

 


Cuestionario Desde la galería

Un recuerdo de infanciaCorriendo a pata pelada en el campo, acá en Chile, en Talcamávida.

Mi primer amor artístico: Mozart.

Una persona que admiroEl filósofo Jiddu Krishnamurti.

Mi obra de cabeceraTotal freedom, de Jiddu Krishnamurti.

Mi leitmotiv: Siempre ando con un cuaderno donde escribo.

Mi escenario ideal: El Concertgebouw, en Ámsterdam.

Sala de conciertos Real Concertgebouw, Ámsterdam, Países Bajos. Foto: Alpha-Audio

Un secreto de Santiago: A pesar de que yo no sea de Santiago, creo que no se pueden perder el Barrio Italia.

En mi pantalla: Lo último que vi en pantalla fue un partido de tenis. Cuando quiero cambiar de switch, veo tenis. Me encanta. El refinamiento, la táctica, sentir al oponente. Hay una cosa mental muy fuerte que siento que compartimos el director y el tenista, ambos tenemos que estar en el presente todo el tiempo, en el momento.

En mi papel: Ahora estoy leyendo un libro de Daniel Barenboim, Everything is connected. Habla de cómo todo está conectado y que así funciona la vida. Es muy bonito, no es muy largo y ya lo estoy terminando. También estoy leyendo Volar de Henry Thoreau, que habla de los pájaros con quienes compartió su vida, cuando se alejó de la sociedad y estuvo conectado con la naturaleza.

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