Patrimonio

Municipal de Santiago | 160 de años de historia

El otrora Teatro Municipal de Santiago, hoy Municipal de Santiago – Ópera Nacional de Chile fue inaugurado el 17 de septiembre de 1857 bajo la presidencia de Manuel Montt. Desde entonces se constituyó no sólo en uno de los escenarios más importantes del país, sino también en punto de encuentro y referente sociocultural. Emplazado en calle Agustinas, el bello edificio de estilo neoclásico diseñado por el arquitecto Francisco Brunet des Baines es un hito del casco histórico de la capital.

Nace el escenario más antiguo de Chile

El 7 de enero de 1853, se emitió el decreto presidencial que permitiría el inicio de la construcción del Teatro Municipal. Este terreno, ubicado en pleno centro de Santiago y ocupado originalmente por la Universidad Real de San Felipe, fue el lugar elegido para cimentar lo que se convertiría en el centro cultural más importante del país.

Abrió sus puertas el 17 de septiembre de 1857, para la gala presidencial. A su inauguración asistieron. A la esperada 2500 personas. Importantes personalidades políticas de la época, pudieron deleitarse con Ernani de Guiseppe Verdi, título elegido para esa ocasión. Desde entonces no ha cesado su variada y siempre creciente actividad artística.

La ópera, la favorita del público


En las primeras temporadas del Municipal de Santiago, la ópera y el teatro eran los favoritos. Impulsada por figuras como Isidora Zegers, la lírica gozó de gran popularidad desde el comienzo. Gracias a diversos empresarios teatrales extranjeros, se estrenaron obras con presentaciones diarias y mínimas variaciones de intérpretes, familiarizando así al público con los autores y las melodías.

El ballet, por su parte, no tuvo un comienzo tan alentador: el público consideró escandaloso que las bailarinas mostraran sus tobillos desnudos y la Iglesia lo catalogó de inmoral. Después de cuatro años con la Compañía Coreográfica Corby, se privilegiaron bailes más populares como boleros y cachuchas. Sería recién en el siguiente siglo que tanto ballet clásico como los conciertos alcanzarían protagonismo en la programación anual.

Capítulos de teatro dramático


En sus comienzos, el teatro dramático fue el otro gran preferido por el público del Municipal. Siempre que la programación de ópera lo permitió, se presentaron obras protagonizadas por actores de gran renombre internacional. En 1874, por ejemplo, debutó Adelaida Ristori con Medea. También visitaron el Municipal figuras como Ricardo Calvo, Sarah Bernhard, María Guerrero y Clara della Guarda.

La década de 1940 vio nacer a dos compañías que renovaron el quehacer teatral nacional: el Ensayo de la Universidad Católica, que buscaba integrar las artes, reflejar la contingencia social y dar a conocer a autores nacionales y el Teatro Experimental de la Universidad de Chile, que incorporó nuevas técnicas utilizando el teatro como instrumento de cambio social. El Municipal estrenó varias de sus obras, entre ellas la inolvidable Fuenteovejuna. En 1960 se intentó crear un elenco y una programación estables pero finalmente las funciones de teatro fueron desapareciendo y el Municipal se consagró como un espacio de ópera, ballet y música clásica.

Ópera, música y ballets hechos en Chile


No sólo de estrenos de obras internacionales supo el público nacional, sino que muy tempranamente se incluyó repertorio creado por artistas chilenos y latinoamericanos. La primera ópera fue El Guaraní, del brasilero Carlos Gomes, estrenada en 1881. Le seguirían La florista de Lugano y Lautaro, del chileno Eleodoro Ortiz de Zárate, en 1895 y 1902, y La Salinera de Domingo Brescia en 1900. Desde entonces, el repertorio hecho en Chile ha permanecido en la programación del Municipal.

En repertorio lírico destacan autores como Próspero Bisquert, Carlos Melo Cruz, José Guerra, Elio Piatelli, Remigio Acevedo, Pablo Garrido, Roberto Puelma, Eduardo Pinto Lagarrigue, Sergio Ortega y Sebastián Errázuriz. En música sinfónico-coral hay connotados compositores como Pedro Humberto Allende, Enrique Soro, Carlos Isamitt, Carmela Mackenna, Alfonso Letelier, Luis Advis, Jorge Peña, Guillermo Rifo, Vicente Bianchi, León Schidlowsky, Jorge Arriagada, José Luis Domínguez y Juan Manuel Quinteros. En ballet, se han presentado coreografías de Ernst Uthof, Octavio Cintolesi, Germán Silva, Paco Mairena, Hilda Riveros, Jaime Pinto, Eduardo Yedro, Esdras Hernández, José Luis Vidal e Isabel Croxatto.

Programas de sala de última moda


En lo que habían sido los talleres de la Imprenta Católica, en la calle Santo Domingo, se fundó la Imprenta Barcelona, de propiedad de Luis Barros e Ignacio Balcells. Con ella llegó el color y el diseño gráfico al papel. Se importaron maquinarias de la célebre fábrica alemana Albert y Cía. y se incorporaron las últimas tendencias en impresión, tipografía y diseño. Poco tiempo después, las innovaciones llegarían a las publicaciones del Municipal de Santiago. Hacia 1900 los programas de sala dejaron el blanco y negro en sus páginas –sobre todo en las portadas– para incorporar los estilos artísticos de moda a principios del siglo XX: art nouveau, postimpresionista, cartelismo, art decó y constructivismo, entre otros.

A merced de las fuerzas de la naturaleza


En diciembre de 1870, después de una exitosa función, un trágico incendio destruyó el edificio del Municipal. Luego de éste, se remodeló el frontis principal y se incluyeron finos mármoles y mosaicos. Además, se convirtió en el primer edificio público de Santiago con iluminación a gas.

Otra de las catástrofes que afectó al teatro fue el gran terremoto de Valparaíso en 1906. El edificio sufrió daños en su fachada, foyer y salones y, durante su restauración, se incluyó una gran escalera imperial en el foyer de Agustinas. En 1924, otro incendio consumió por completo el antiguo telón y casi destruyó el escenario. Además de reconstruirse lo afectado, se eliminó la escala imperial y se rebajó el foyer de Agustinas, permitiendo la construcción del Salón Filarmónico, hoy Sala Arrau.

Otro terremoto, el 27 de febrero de 2010, afectó seriamente parte del teatro y el edificio contiguo, que hoy alberga la Escuela de Ballet.

Por último, en 2013, un nuevo incendio devastó las salas del Ballet de Santiago, algunos talleres y bodegas. La reconstrucción incluyó la creación de la Sala Ramón Vinay, para los ensayos de la Orquesta Filarmónica de Santiago.

El Municipal de gala para el Centenario de Chile


La cultura fue protagonista de las celebraciones del Centenario de la Primera Junta de Gobierno en 1910. Dos importantes obras públicas, íconos de la arquitectura de la época, fueron construidas para conmemorar el aniversario: el Museo de Bellas Artes, que 30 años después de su fundación por fin tenía un edificio propio, y la Estación Mapocho –inaugurada, en realidad, en 1913–, que fue por años la estación que conectó la capital con el resto del país y Mendoza.

También se inauguraron monumentos, hubo exposiciones y otros eventos, como los que organizó el Municipal de Santiago. Se programaron funciones de gala para la ópera Aida, protagonizada por Florencio Constantino y Rosina Storchio. La del 12 de septiembre de 1910 recibió a las delegaciones extranjeras que visitaron el país para los festejos y la tradicional gala del 18 de septiembre tuvo como invitado principal al presidente argentino José Figueroa Alcorta.

Intérpretes nacionales al escenario


Durante los años 1920, debido a los altos costos que significaba traer produccionesy artistas extranjeros, se comenzó a incluir a intérpretes chilenos en los espectáculos. Estudiantes de música, canto y danza –de las primeras escuelas de ballet de Santiago– participaban en forma activa en la programación y, con el tiempo, fueron varios los que llegaron a tener una carrera internacional, como las cantantes Sofía del Campo y María Ebell .

En la lírica destacan los artistas Pedro Navia, Ramón Vinay, Renato Zanelli, Rayén Quitral, Claudia Parada, Blanca Hauser, Verónica Villarroel, Cristina Gallardo-Domâs, Javier Arrey, Patricio Sabaté y Evelyn Ramírez, entre otros. Ha habido también grandes músicos como Claudio Arrau, Edith Fischer, Rosita Renard, Pedro D’Andurain, Alfredo Perl, Luis Alberto Latorre, Dobrila Franulic, Víctor Tevah, Fernando Rosas, Maximiano Valdés, Luis Orlandini, José Luis Domínguez y Juan Pablo Izquierdo. En danza, sobresalen Doreen Young, Yerka Luksic, Ignacio del Pedregal, Andree Haas, Malucha Solari, Patricio Bunster, Virginia Roncal, Edgardo Hartley, Natalia Berríos y Rodrigo Guzmán.

Equipamiento y producción teatral de punta


Durante la década de los años 1930, la maquinaria escenográfica de la Sala Principal fue completamente refaccionada y se incorporaron baterías de luces en el escenario, un telón de seguridad y avisos luminosos. Se añadió también un nuevo piso para las salas de ensayo del ballet, se construyeron las calderas de calefacción y los talleres de pintura de decorados y de carpintería.

Desde entonces, el área técnica del Municipal ha estado en constante evolución.

Visitas ilustres de otras latitudes

Una de las visitas más recordadas en el Municipalde Santiago fue la de Pietro Mascagni en 1911. El autor de la célebre Cavalleria rusticana vino a Chile a estrenar su ópera Isabeau y a dirigir algunos conciertos. Muchos otros han actuado sobre el escenario del Municipal: cantantes como Lauritz Melchior, Linda Corsi, Manuel Fleta, Bruna Castagna, Margarita Salvi, Fedora Barbieri, Sherill Milnes, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, José Carreras, Joyce DiDonato y Philippe Jaroussky; figuras de la danza como Anna Pavlova, Alicia Alonso, Tamara Toumanova, Beryl Grey, Irena Milovan, Margot Fonteyn, Alvin Ailey, Marcia Haydée, Richard Cragun, Natalia Makarova y Friedemann Vogel, e instrumentistas como Arthur Rubinstein, Jascha Heifetz, Mischa Elman, Yehudi Menuhin, Benjamin Britten, Itzhak Perlman, Guido Schiefen , Phillip Glass, Tim Fain, Evgeny Kissin y Lang Lang. También se han presentado conductores de la talla de Sergiu Celibidache, György Sándor, Erich Kleiber y Herbert von Karajan, entre otros.

Cien años de música y artes escénicas


A pesar de las complicaciones financieras, los cien años del Municipal de Santiago se celebraron a la altura del acontecimiento. En las diversas actividades participaron la Orquesta Filarmónica y el Ballet Municipal –antecesor del Ballet de Santiago– además de lanzar una temporada lírica llena de clásicos como Aída, Madama Butterfly y La Bohème. Participaron destacados artistas nacionales y extranjeros como Ferruccio Tagliavini, Giangiacomo Guelfi, Claudia Parada, Marta Rose, Beryl Grey, Oleg Brianski, Vadim Sulima, Narciso Yepes e incluso Marcel Marceau, quien visitó el teatro junto a la única troupe de mimos que existía en la época.

Creación de la Corporación Cultural de Santiago

En 1966, con el fin de agilizar y hacer más eficiente la administración del teatro y así revitalizar sus temporadas y consolidar sus cuerpos estables, la Municipalidad creó la Corporación Cultural de Santiago. Comenzaría así el largo camino para profesionalizar y consolidar el teatro, a través de la difusión de la actividad artística a audiencias de todo el país.

Monumento Histórico Nacional


El 9 de agosto de 1974, por su “refinado estilo y calidad artística”, el Ministerio de Educación –a través del Consejo de Monumentos Nacionales– declaró Monumento Histórico Nacional al Municipal de Santiago. Así, el teatro pasó a ser parte del patrimonio cultural de la nación y como tal, la importancia de su resguardo y cuidado adquirió aún más valor.

Cuerpos estables


En 1982 se creó el Coro Profesional del Teatro Municipal de Santiago, hoy Coro del Municipal de Santiago, bajo la dirección del maestro Jorge Klastornick y primero de su tipo en Chile. Con esta agrupación, con la Orquesta Filarmónica de Santiago formada en 1955 y con el Ballet de Santiago creado en 1959, junto a los equipos del área técnica, el Municipal se transformó en el único teatro del país con una programación estable de ópera, ballet y conciertos, y con espectáculos completamente producidos en sus talleres.

Además de ser semillero de grandes artistas, la Orquesta, el Ballet y el Coro han protagonizado –tanto en el Municipal como en el resto del país– un amplísimo repertorio y han estrenado obras de grandes autores nacionales e internacionales.

Un espacio dedicado al piano


Chile es un país de gran tradición pianística, con grandes intérpretes como Claudio Arrau, Rosita Renard y Alfredo Perl. Sin embargo, hasta la década de 1990, no existía un espacio para destacar al piano ni a sus ejecutantes. El ciclo Grandes Pianistas llegó a suplir esta carencia y desde entonces, destacadísimos pianistas han deleitado al público nacional. Uno de los hitos más recordados es la conmemoración del aniversario de los 175 años de la muerte de Ludwig van Beethoven, en 2003, cuando Perl junto a los destacados pianistas Daniel Gortler y Peter Donohoe, entre otros, tocaron sus 32 sonatas. Hoy, Grandes Pianistas cuenta con siete recitales al año y es el único espacio en su tipo en Latinoamérica.

De Santiago a Chile y el mundo


Fuera de los límites del Gran Santiago, el Municipal de Santiago, junto al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, han desarrollado una importante labor de difusión de la música y las artes escénicas. Óperas, ballets, conciertos y recitales se han presentado desde Visviri (1995) hasta Villa Las Estrellas, en la Antártica Chilena (1996), e incluso Isla de Pascua (2007 y 2017). Asimismo, se han llevado a cabo talleres artísticos y técnicos que han entregado herramientas a teatros y centros culturales regionales para desarrollar sus actividades.

El Municipal, además, ha representado al país en diferentes lugares y escenarios. En 1960, la Filarmónica se transformó en la primera orquesta chilena en viajar al exterior, con conciertos en Argentina, Uruguay y Brasil.En 1986, el Ballet de Santiago debutó en el City Center Theatre de Nueva York, comenzando así un historial de exitosas giras por el mundo. En 2003, la Filarmónica y el Coro del Municipal de Santiago presentaron la ópera Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, basada en la obra homónima de Pablo Neruda y con música del chileno Sergio Ortega, en el Festival de Ópera de Savonnlina, en Finlandia.

Nuevos públicos para la música y las artes escénicas


El cambio de milenio trajo nuevos desafíos a la gestión del Municipal de Santiago: ampliar audiencias y ofrecer a sus públicos herramientas para tener experiencias más profundas con los espectáculos. Antecedido de políticas de precios para públicos jóvenes –actualmente 50% de descuento hasta 27 años y 35% de descuento para personas entre 28 y 35 años– en 2006 se dio un paso decisivo con la creación del Pequeño Municipal, con una temporada de ópera, ballet y conciertos para público familiar y escolar.

En 2010, las estrategias de audiencias se consolidaron con la creación del Servicio Educativo, que cuenta con programas pedagógicos relacionados con la programación; del Servicio de Mediación, que organiza actividades para distintos públicos, que abordan la música y las artes escénicas desde diferentes perspectivas, y las Visitas guiadas. La tecnología también ha permitido ampliar el acceso a los espectáculos, principalmente gracias al streamings, tanto abiertos a todo público como a teatros de otras regiones del país.

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